La célula vista en detalle

Prácticas de laboratorio

La aproximación a la metodología científica mediante prácticas de laboratorio es un complemento muy positivo para el aprendizaje de cualquier materia de ciencias. Es motivador para los alumnos ya que rompe con sus rutinas diarias y supone un importante cambio metodológico que ameniza la rutina semanal. Por otro lado, les ayuda a obtener una visión más realista de los contenidos a aprender, más alejada de las idealizaciones esquemáticas de los libros de texto que, aunque necesarias para facilitar la comprensión y adquisición de los conceptos, a veces distan mucho de la realidad. Por último, pero no menos importante, las prácticas contribuyen en cierta medida al desarrollo de habilidades y destrezas mediante el uso de técnicas instrumentales y eso contribuye, también, a la puesta en valor de la dificultad que entraña la obtención de conocimiento científico.

Un ejemplo de esta aproximación es la observación de preparaciones microscópicas. Una vez que nuestros estudiantes han estudiado en clase la unidad fundamental de la materia viva, la célula, los llevamos al laboratorio para que la vieran con todo detalle. El núcleo, la membrana, el citoplasma… Todas estas regiones se ven claramente en los esquemas que, bien delimitados y rotulados, aparecen en las páginas de cualquier libro de texto o en internet. Pero, ¿será igual de fácil identificarlo en la realidad?

La primera dificultad es metodológica. La observación de células requiere de técnicas que suelen ser largas o costosas, por lo que para estas prácticas optamos por preparaciones comerciales de células animales y vegetales. El manejo del microscopio es un poco tedioso también, lo que dificultaría el desarrollo de las prácticas con los más pequeños. Afortunadamente, en el colegio ALBA contamos con una cámara HD que nos permite pasar la imagen del ocular a una televisión para hacerla fácilmente visible para los estudiantes de educación primaria.

La segunda dificultad es identificar los orgánulos y estructuras en células tanto de animales como vegetales que, por desgracia, están teñidas con los mismos colorantes. ¿Alguien los encuentra? Si no es así, preguntad a nuestros alumnos de 5º de primaria, que son ya todos unos expertos.

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